El ojo de Dios. Lecturas del Golem

El ojo de Dios. Lecturas del Golem

Reseña El ojo de Dios

Antes de nada, explicar que no me dedico a reseñar, como ninguna de las Artemisas. Aunque disponemos de un blog no es esta su función originaria. El blog lo creamos para añadir proyección al género extraordinario en general y dar visibilidad a nuestro trabajo en particular. En él encontraréis relatos de cada una de nosotras, artículos, crónicas de eventos a los que hemos asistido y eventualmente alguna reseña de libros de nuestro interés escogidos por nosotras sin otra intención más allá de compartir una experiencia lectora. No tenemos vocación de revista, ni de web de género. Se trata más bien de un escaparate de Proyecto Artemisa al que tampoco podemos dedicar todo el tiempo que quisiéramos. Aclarado esto os diré que en el transcurso del GolemFest adquirimos libros de autores españoles y con ánimo de seguir contribuyendo a la lectura de los géneros no realistas me encantaría compartir mis reflexiones amateurs sobre algunos títulos más o menos novedosos.  

Comenzaré por El ojo de Dios. (Casualidad que acabo de ver en Facebook que es el cumpleaños del autor. Le felicito doblemente desde esta página)

Conocía de oídas al escritor David Luna por su ubicuidad en antologías y premios relevantes del género fantástico los últimos años: que si finalista del Alberto Magno (precisamente con esta novela corta), que si ganador del Domingo Santos, del UPC, del TerBi, el último el Ciudad de Utrera de terror con la novela Ponzoña, este mismo mes de noviembre. También por las redes sociales, siguiendo sus presentaciones, sus ferias, sus festivales a lo largo y ancho de nuestra geografía.

En el reciente Golem 2019 celebrado en Valencia, mi ciudad, al fin nos conocimos en persona justo después de su presentación de Sombras Tennen, la segunda parte de Laberinto Tennen. No voy a decir que no me resultara interesante lo que se habló allí de estos libros que tanto éxito están cosechando, pero yo quería comenzar mi incursión a Luna con algo de cariz más adulto. Me encuentro en esta fase lectora, así que nadie mejor que el autor para recomendarme por dónde empezar su obra. No lo dudó: El ojo de Dios.

Copio la sinopsis del libro de Apachelibros: El auditor imperial Deill Nerv acude al planeta Dagoh para inspeccionar los trabajos de colonización que se están llevando a cabo e investigar la posible existencia de alienígenas inteligentes y hostiles. En su cometido encontrará una fuerte resistencia encabezada por Suyuf, el misterioso comandante de Base Madre, quien se ha erigido como un tirano. Lo que el auditor termina descubriendo supera lo concebible.

La leí en un día porque apenas tiene ciento y pico páginas y porque es una historia de prosa rápida, que no descuidada, lenguaje informal, más bien al servicio de la acción y de la trama, con diálogos largos que funcionan como vehículos de información, recursos como los informes que el protagonista realiza a partir de entrevistas a los habitantes de Base Madre, sueños en cursiva y un narrador en primera persona que nos hace partícipes de los hechos de forma mucho más inmediata que una tercera, y sobre todo nos acerca a sus sensaciones. El planeta Dagoh, a través de los sentidos de Deill Nerv, se nos muestra apagado, sofocante, verde como la jungla que rodea el complejo, pero que apenas describe. No es necesario, nos sentimos en la chepa de Deill, auditor imperial, mientras sale al exterior sudando a borbotones, drogado en receptáculos pro forma, enfermo, envuelto en una realidad desvirtuada y extraterrestre.

Estamos ante una novela de ciencia ficción bastante clásica en su planteamiento: planeta en proceso de terraformación, colonia de trabajadores explotados en minas, soldados al borde de la locura, espacios de los que no hay escapatoria, elemento extraterrestre que dota de intriga a la historia, general o gobernador de esta colonia perdida en el espacio como villano al servicio de intereses terrestres oscurísimos. Todo lo he escuchado ya, pinceladas que relaciono con esta o aquella película: Solaris, Alien, Aniquilación, con esta o aquella novela de colonizaciones tipo La Trilogía marciana… Sin embargo, estos escenarios ya típicos de la ciencia ficción no lastran la intriga, que se mantiene enervante casi hasta el final gracias a la acertada construcción de los personajes, algunos de ellos soberbios, y a los detalles: la tecnología, la suciedad, la necesidad de enfrentarse a un medio hostil, la jerarquía militar, la paulatina pérdida de la humanidad a la que conduce la lucha por la supervivencia. Porque esta aventura espacial enmarcada en la ciencia ficción oscura funciona más por el estudio psicológico de unos personajes en la frontera de lo soportable que por la trama en sí.

Pero, aquí va mi pero, el final es abrupto y algo confuso, demasiado enorme para tan pocas páginas. Parece que hubiera querido aunar en este final gran parte de las teorías apocalípticas. Supongo que la causa tiene que ver con el tamaño permitido en el Alberto Magno.

Como bien el autor me escribió en su dedicatoria: Espero que disfrutes de tu estancia en el planeta Dago, así ha sido. Este ha sido el principio de mi fase lectora “David Luna”

Eva García Guerrero

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