El espejo del tiempo

EL ESPEJO DEL TIEMPO

LECTURAS DEL GOLEM

Salvador Bayarri

Conocí a Salvador un par de semanas antes de la Hispacon, las Artemisas quedamos con él en uno de los bares de la Universidad Politécnica de Valencia para tratar de organizar nuestras charlas sobre distopías v utopías, ya que Salvador es uno de los impulsores del Movimiento Pragma, dentro del proyecto Fundación Asimov, que propone la regeneración y estimulación de la ciencia ficción en nuestro país. Es también el autor del ensayo: “Distopías: el lado oscuro del futuro”, cuaderno 2 de Pragma.

Lo cierto es que la conversación discurrió amena y enriquecedora alrededor de hacia dónde se encamina este género que practicamos como autores estelares y más o menos lúcidos pensadores del futuro. Al cabo de varios cafés a la luz de tubos fluorescentes de un bar enorme en el que debías levantarte a por cada taza (no nos importó sentirnos estudiantes de porvenir incierto) llegamos a la conclusión de que hacía falta más optimismo tanto en el mundo como en nuestras historias.

Oye, que viva la vida más allá del apocalipsis.

Y esta premisa queda perfectamente reflejada en El Espejo del tiempo de Apache Libros, la novela corta del autor de La trilogía de las esferas.

Conocer a grandes rasgos la biografía del autor de boca de su compañera de estudios Ana Noguera, en la presentación de este libro en el GolemFest, me sirvió para entender muy por encima qué empuja a este hombre a contar este tipo de historias. Solo con saber que es doctor en física y licenciado en filosofía y que ha vivido en Estados Unidos y España trabajando como investigador y desarrollador de programas de simulación y realidad virtual entiendo la génesis de esta pequeña joya de la ciencia ficción hard, que ha diferencia de muchas otras historias sobrecargadas de referencias científicas o tecnológicas no me ha aburrido en ningún momento.

La novela arranca trepidante en el pasado para pasar a un presente devastado y en perpetuo peligro de extinción a causa de la anomalía: la cuerda incandescente surgida a consecuencia de un experimento fallido que provoca destrucción allá por donde pasa. Hay dos protagonistas que se alternan en capítulos: Hoshi Sitano, una joven que arrastra un pasado traumático que se verá obligada a profundizar en el legado de su padre, escritor de ciencia ficción que predijo el desastre en sus novelas, y un ente, u otredad de otra dimensión, más allá del espejo del tiempo. Aunque parezca que la estructura, salpicada de saltos temporales, de flechas del tiempo con direcciones opuestas y de las consecuencias en las realidades de las paradojas temporales (respiremos), se vaya a enroscar en un nudo incomprensible, no sucede. Un cerebro de letras como el mío se congratula de seguir la trama, de leer párrafos enteros sobre física como si me hablasen de la construcción de una catedral gótica, oye qué interesante. Aún con todo esto, más la intriga que siempre destila el tema científicos versus militares, todo fluye como la seda, porque el autor domina los temas que trata, utiliza un estilo ágil y efectivo que no entorpece la profundidad de los conceptos y porque empatizamos con los sentimientos de Hoshi, una joven sola y perdida en un mundo al límite que lucha por aceptar y comprender el pasado a fin de superarlo, e incluso nos solidarizamos con los de esa presencia misteriosa al otro lado, tan aislada y sola como Hoshi.

El tiempo es el verdadero protagonista de esta obra en varias de sus facetas: física y psicológica, determinista o abierta. Fluye en todas direcciones por entre la “realidad” de dos seres que buscan su identidad y su lugar dejando atrás todo aquello que perdieron en la lucha por un futuro mejor.

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