La paternidad del género (Viaje extraordinario: Jules Verne_1)

La paternidad del género (Viaje extraordinario: Jules Verne_1)

Queridos amigos, si observáis hoy a la criatura que tenemos entre las manos, a la que en el Proyecto nos referimos como el Género de lo Extraordinario, los unos y los otros encontraréis en ella asombrosas correlaciones, incluso parecido físico con sus progenitores. Con toda seguridad reconoceréis la mirada audaz y curiosa de Marco Polo; hallaréis en su risa confiada retazos del optimismo utópico de Tomas Moro; quizás mientras la observáis dormida os preguntaréis si sueña con la luna como el viejo Kepler; en ocasiones sus movimientos os resultarán extravagantes y poco comunes tanto que pensaréis si, como Micromegas de Voltaire, ha caído de otro planeta; os extrañará tal vez el exceso de celo de su madre Mary Shelley por ubicarle en la sociedad, manteniéndose fiel a sus diferencias. Pero, por encima de todo, os atrapará su mirada cósmica, la de quien no conoce límites.

Después de varios siglos de brillantes balbuceos, a finales del siglo XIX la criatura estuvo lista para ser adoptada con toda su plenitud, el momento de presentarla al mundo. Varios autores compitieron por ser los heraldos del género en esta prometedora juventud: Allan Poe lo hizo a través de lo extraordinario sumergiéndose en sus dimensiones mágicas, pero serían H. G Wells y sobre todo Jules Verne los que lo tutelarían y lo transformarían en universal.

De todos estos grandes autores debo reconocer que uno ha influenciado mi vocación por encima de los demás y lo ha hecho tanto en la faceta profesional, iluminándome hacia el universo de la ingeniería, como en el deseo de narrar historias. El propio Yuri Gagarin (el primer hombre que salió al espacio y volvió para contarlo) reconoció que Verne había sido fuente de inspiración en su deseo de ser astronauta. Verne, ese amable galo de barbas blancas que bien podría aparecer como personaje en un cuento infantil, se convirtió así, también para mí, en el padre absoluto de la literatura extraordinaria (con el permiso de todos los demás). Jules, o Julio, permanece entre mis primeras referencias literarias y por ello le debo todo mi agradecimiento.

La literatura de Verne cuenta desde el comienzo con todos los componentes para fascinarnos. Nos ubica en realidades ajenas a nuestra experiencia empírica y en ocasiones a la de cualquier otro ser humano, presentando lugares, personajes, objetos inventados o eventos imposibles para los cuales no aplican las leyes del mundo tal y como lo experimentamos la mayoría. El paso del tiempo ha transformado en cotidianos muchos de sus proyectos y elucubraciones, pero no por eso deja de maravillarnos la capacidad visionaria y los grandes aciertos del genio de Nantes. Seguimos contagiándonos del sentido de maravilla que experimentan sus personajes.

Disponemos de mucha información sobre Verne. Por fortuna, gozó de un gran éxito comercial en vida, escribía correspondencia a diario, realizó incontables entrevistas y pese a todo, con todo lo que se conoce de él, aun ciertos aspectos de su vida siguen rodeados de un aura de misterio. Resulta sorprendente que un hombre culto pero sin formación científica fuese capaz de predecir con tanto acierto la evolución de los descubrimientos de su era. En una entrevista de 1895 publicada en revista Strand Magazine nos expone su punto de vista:

“Bueno, en ningún momento he aparentado ser un científico, pero me siento afortunado por haber nacido en una época de notables descubrimientos, y quizás invenciones aún más maravillosas”.

Poco después amplía:

“Incluso cuando invento fenómenos científicos siempre trato y consigo hacer que todo parezca tan verdadero y simple como sea posible. En cuanto a la exactitud de mis descripciones, se lo debo en gran parte al hecho de que, incluso antes de empezar a escribir las historias, tomo muchas notas de cada libro, periódico, revista o informe científico que me encuentro. Estas notas eran, y son, clasificadas de acuerdo al tema que tratan, y no tengo ni que decirle lo valiosas que muchas de ellas han sido para mí”.

“Estoy suscrito a más de veinte periódicos”, continuó, “y soy un asiduo lector de cada publicación científica; incluso al margen de mi trabajo, disfruto con entusiasmo al leer o escuchar acerca de cualquier nuevo descubrimiento o experimento en los mundos de la ciencia, la astronomía, la meteorología, o la fisiología”.

Nos está ofreciendo Verne una lección magistral, su particular receta: exquisita documentación, búsqueda de la simplicidad, un trabajo intenso y meticuloso y, por encima de todo, curiosidad universal.

Los que me conocéis, sabéis de mi faceta viajera. Hace apenas unos meses regresé de un viaje por los lugares vernianos, las ciudades y casas en las que vivió, soñó y gestó sus historias Jules Verne. Este recorrido, que tuve ocasión de compartir con un gran aficionado y conocedor de Verne, el escritor Javier Sierra, me ha permitido experimentar una reconexión con el autor de mi juventud. He descubierto muchas historias que desconocía sobre él y que han despertado de nuevo mi pasión verniana. Con vuestro permiso compartiré algunas de ellas con vosotros en esta sección, y lo haré como lo hacía Verne al publicar la mayoría de sus obras: por entregas.

¿Qué os parecen las próximas etapas de este viaje extraordinario?

2. Verne, el autor vs el personaje.

3. Las obras visionarias de Verne.

4. Verne como influencer.

5. Misterios y leyendas vernianos.

 

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